Un loser de la vida

silla de loser

silla de loserLoser es una palabra que se usa mucho últimamente. Antes se usaba para el que lba mal con las salidas y el sexo opuesto, pero luego se pasó a usar hasta cuando el delivery no viene, vas a buscar la pizza caminando, te agarra la lluvia y te volvés con la pizza todo mojado a tu casa y te olvidastes las llaves en la mesa de la cocina. Así que, digamos que el concepto de loser; perdedor, es bastante amplio.
Yo recuerdo que cuando salían los primeros jueguitos para Windows, que no tenías que ejecutar desde DOS, uno de ellos, era el Tetris. Jugaba con mis hermanos, y me acuerdo muy bien que había un Tetris a color que se podía jugar de a dos; estaba en inglés: uno jugaba con las flechitas y otro con las teclas A, W, S y D. Cuando ganabas, de un lado de la pantalla, Jugador 1 (player 1), aparecía Winner, del otro lado, Jugador 2 (player 2), loser.
Así es la vida: algunos ganan y otros pierden; algunos son felices, otros son infelices; algunos toman buenas decisiones, otros toman trágicas decisiones; algunos se van al Cielo, otros se van al infierno.


Pero, a todo esto, ¿a qué me refiero con ser un loser de la vida?
Fácil, me refiero a alguien que no alcanza su máximo potencial, aquel que no busca superarse, aquel que se estanca en sus emociones del momento; hablo de aquel que se basa en lo que dicen los demás, y no en lo que dicen sus instintos.

Hay una historia de Pepito Eslovaquián; un chico armenio de Eslovaquia. El pibe de muy chico vino a vivir a Argentina y siempre le gustó el tenis. Y él tenía un sueño: estar en el top ten de los mejores jugadores de tenis del mundo: ganar el abierto de Australia, el US Open. ¡Lindo sueño! ¡Noble! El problema fue que iba a estudiar, ayudaba trabajando en el negocio de su padre, veía partidos de tenis y luego dormía la siesta, salía a pavear con los amigos, pero, cuando se quiso dar cuenta, ¿saben qué? Nunca entrenó, nunca hizo nada por su sueño. Cuando se quiso dar cuenta, ya estaba fuera de carrera. Definitivamente, Pepito estaba en el camino de los losers y, cuando se dio cuenta, fue demasiado tarde.

¿Qué hacés con tu tiempo?
¿Qué hacés con las oportunidades que se presentan?
¿Estás dispuesto a aprender de los consejos de los demás y prepararte?

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