A su tiempo cosecharemos lo que sembramos hoy

sembrar y cosechar sow and reap seminare e raccogliere

Hoy podrías cosechar lo que hace un tiempo, quizás sin darte cuenta, te ocupaste de sembrar. Así fue que le ocurrió a Roberto cuando menos lo esperaba. Se encontraba sin nadie que lo ayudara y sin dinero para regresar a su provincia. Lo habían robado horas antes. Por momentos lo dominaba la angustia. No sabía qué hacer. Además, en Buenos Aires era un desconocido. En ese momento oscuro, lo único que pensaba era el hecho de tener que pasar la noche durmiendo en la calle y ver como el sol le pegaría de frente en la cara.

Ya se disponía a acomodarse en el suelo, cuando Roberto escuchó una voz amiga: –¿Profesor Rossi?-enfrente un hombre joven, con uniforme de piloto, le sonreía–. No me diga que usted es el profesor Rossi, el de Calamuchita… El mundo es un pañuelo ¿No me recuerda? Yo soy Martín… Martín Costa. ¿Te acordás de mí?-El docente no salía de su asombro. El joven se acercó, le ayudó a recoger sus cosas y seguía hablando, sin parar, como una catarata rumbo al río–. Dale, vayamos a tomar algo juntos y me contás que onda con tu vida y que andás haciendo..- hablándole con una sonrisa de amabilidad en su rostro. Ambos se encontraban emocionados por lo que estaba ocurriendo.

El Recuerdo

Mientras tomaban unos apertivos y hablaban hacían memoria de historias de dos décadas atrás. Martín le recordó que él había sido un estudiante en el que nadie creía. Todos vaticinaban que sería un fracaso. Sólo él -como educador– creyó en el muchacho. Y le animaba a seguir adelante. Le animaba a no dejar que la opinión y frases despectivas de los demás le hicieran arrepentirse de luchar por lo que soñaba para su vida. Pasado un tiempo, el joven partió a prestar servicio militar y el profesor Rossi no volvió a encontrarlo, hasta ese momento.

Fue así que luego de tomar alog, Martín invitó a su viejo profesor a su departamento y también a conocer y pasear por lugares turísticos de Buenos Aires. De regreso a su provincia, mientras el omnibus agarraba la autopista, Roberto reflexionaba en la importancia que tuvo sembrar -años atrás-en alguien que llegó a ser un excelente profesional. Así fue que pudo ver como lo que sembró en el pasado, él hoy pudo cosechar en el momento menos esperado.

A su tiempo se verá la cosecha

Nunca te cansés de ayudar a las personas que tenés a tu alrededor. A veces podemos dudar sobre si valió la pena ayudar a alguien en el pasado. Pero no dejemos que la mente nos juegue una mala pasada y sepamos dejar un legado en la vida de otro. Si querés cosechar cosas positivas, primero necesitás sembrar algo bueno. Sembremos algo bueno en los demás.

¿Estás brindando tu colaboración a alguien? Perfeto. No renuncies. Seguí adelante. Lo que siembres hoy, lo vas a cosechar mañana.

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