Relaciones interpersonales

relaciones personales

Sin dudas, algo que le da mucho sabor y condimenta a nuestra vida cotidiana es el hecho constante de convivir con otros individuos. Cada día que pasa interactuamos y conocemos personas con diferentes talentos, defectos, virtudes, ideologías y otras cualidades que, de una u otra manera, conforman parte del gran círculo social en el que vivimos. Algunos de estas personas son familiares, amigos, compañeros de proyectos, colegas de trabajo, personas que comparten una fe similar a la tuya o no, políticos, etc.

En muchas ocasiones, los planes y objetivos que nos proponemos lograr tienen una gran relación con decisiones que otros seres humanos toman desde su lugar o foco de poder. Un político promueve una ley que te perjudica, un amigo te ayuda a conocer a alguien, una persona de fe te dice algo que te inspira y te hace crecer espiritualmente, y así se va creando una estructura de eventos sociales que generan la posibilidad de llegar a nuevos niveles de coexistencia, los cuales te permiten alcanzar metas y acumular diversas experiencias como ser humano que van marcando y diciendo quiénes somos y a dónde vamos, por lo menos en esta forma actual de existencia.


Una tendencia problemática que vamos encontrando en esta compleja concatenación de almas que juntas buscan cumplir el destino de saciar las inconsistentes necesidades del propósito por el que somos parte del universo, es el riesgo de contagiarnos de un peligroso vicio de confort que provoca que estemos expectantes a que los eventos personales que esperamos que sucedan, dependan principalmente y casi únicamente de terceros, y no de nosotros mismos. Y, sinceramente, no es sano depender completamente de otros seres humanos también imperfectos. Porque, si bien la ayuda que pueden brindar las relaciones interpersonales son buenas, tampoco son esenciales, y además pueden llevarnos directo al fracaso. Imaginensé que si ya es demasiado lidiar con los desperfectos de uno mismo, mucho más lo va a ser con las fallas desconocidas o alternativas de otros seres humanos, las cuales fácilmente pueden estar lejos de nuestro control; más aún pensando y partiendo del punto de que la percepción de la realidad que pueden apreciar otros ojos, en el mejor de los casos, nunca llega a ser exactamente idéntica a la que observan tus pupilas. Es decir, sea quién sea el ayudador, no sería prudente descansar en las decisiones y en la buena voluntad de tus compañeros de vivencias. Tenés que reconocer que, haya buena o mala fe en las acciones de nuestros pares, aun así nadie más va a poder tomar mejor liderazgo sobre tus planes y sobre tu felicidad. No hay dudas que es tu proyecto, no el proyecto de los demás, por lo tanto no debería haber alguien más ocupado y decidido por el éxito de éste que vos mismo.

Para cerrar, les dejo una frase de Abraham Lincoln, una persona de mucha inspiración para mi vida, que dice lo siguiente: “Siempre tené en cuenta que tu propia resolución de ser exitoso es más importante que cualquier otra cosa.” (“Always bear in mind that your own resolution to succeed is more important than any other thing“).

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.