Nuestra meta: llegar al final de la competencia

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La distancia se hizo más larga que de costumbre. Por lo menos, eso fue lo que pensó Luis Arroyo al golpear con sus pasos y firmemente la pista de carreras formada de goma y asfalto. Su corazón se agitaba con fuerza. Sentía cada latido golpeando las sienes. Estaba consciente de que se jugaba su futuro como deportista. En las tribunas, decenas de personas vitoreaban. Lo último que le interesaba era la temperatura que hacía y como sudaba su cuerpo. El único objetivo que tenía en claro era salir primero. Tu objetivo en la vida tiene que ser ser lo mejor posible. Ser el número uno en algo, lo logres o no.

-“Muy bien, yo sabía que ibas a ganar de nuevo”.— alabó muy alegremente su coach al terminar la competición junto a un aplauso de reconocimiento.

-“No me imaginé que lo iba a lograr por un momento”— reconoció el corredor al mismo tiempo que se hidrataba con muchas ganas. Terminó siendo victorioso el mundial de atletismo de Francia.

Al estar caminando con la gente en las gradas a su alrededor, él se acordaba todo el tiempo que dedicó para poder lograr salir ganador. También recordaba como desde que era pequeño tenía la meta de  ser un atleta exitoso. Aunque sea ciego, ya desde que era chico tenía el objetivo en la vida de competir y ganar del fruto de su esfuerzo. Vendrían nuevos retos, nuevos triunfos, nuevos escalones…

Tener un objetivo en la vida y esforzarse

Vivir no es fácil. Constituye un reto. Siempre enfrentaremos obstáculos. Forman parte de la existencia misma. Vas a encontrar paz, armonía y lograr grandes cosas si aprendés a sobreponerte a los errores y a las cosas que inicialmente quizás no empiezan con el pie correcto. Ojalá todo salga bien sin problemas, pero muchas veces vas a ser un Elon Musk que hace explotar varios cohetes hasta que uno llega al espacio. No hay que renunciar a todo lo que tenés pensado para tu vida. Es importante que no dejés de creer en vos y el objetivos que tengas para tu vida. Nada ni nadie nos pueden llevar a renunciar a las metas, sueños y esperanzas, y menos a nuestra disposición de cambio. La decisión es personal. Si querés lograr algo en la vida, estás casi 100% obligado a perserverar (hay cosas que salen por suerte, pero no es lo común).

Lo que le pasó a este atleta ciego nos hace pensar en cómo nacimos para vencer y lograr grandes cosas a pesar de nuestros defectos. Debemos seguir adelante, sin desistir. Cuando sienta que está por renunciar, recordá que los que logran algo son los que perseveran. Desistir es para los mediocres, y estoy seguro que no querés ser mediocre.

Vamos. No te des por vencido así de fácil. Los vencedores no se rinden.

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