La perseverancia

Cuando pienso en el esfuerzo y la perseverancia, muchas veces viene a mi mente años de la escuela en los que hacía mucho esfuerzo por sacarme buenas notas y aprobar todas las materias, sin dejar de lado la idea de salir a divertirme, y también ver de desarrollar programas, primeramente en QBASIC y, luego de que mi papá vio mi interés por el tema y consideró en ponerme una PC en mi pieza, en el lenguaje C++.
Era una persona de poca edad, pero tenía muy claro qué era lo que tenía que hacer para lograr lo que quería. Yo creo que fue ahí cuando aprendí a no rendirme al ver obstáculos en el camino. Tenía apenas 9 años y ninguno de mis compañeros tenía PC, ni mucho menos sabían que era un AS/400, pero yo desde ese momento estaba interesado en aprender y meterme en ese nuevo mundo. También recuerdo que ya en esos años me gustaba la música, y, ante el interés, mi mamá me llevó a clases de teclado. Y ni olvidar de “Su Casa”, el restaurant que yo usé para decir que iba a tener un negocio propio, en ese caso uno de comidas.
Un detalle que me marcó principalmente de esa infancia fue en 6° grado. Recuerdo que, por lo menos en esa escuela, a nadie le daban un ‘diploma al esfuerzo’, pero ese año lo estrenaron y me lo dieron a mí. Si bien no me molesta, lamento que me dieron ese diploma y no otro, ya que, los años que me comprometí en alcanzar buenas notas, nunca logré llegar a tener el mejor promedio, siendo que tenía compañeros que su vida (y hasta la de sus madres) era la escuela, y yo simplemente era un chico que pasaba horas en la computadora, salía a jugar al fútbol, estudiaba música, iba a la iglesia; o sea, nunca fui una persona apasionada con los planes educativos, aunque me ocupaba y me interesaba la idea de aprender a mi manera y alcanzar mis objetivos.

Un verbo que siempre destaco en todo esto es el de la perseverancia; es decir, el actuar de una manera constante, permaneciendo durante un tiempo considerable con la intención clara de llegar a una meta específica. Es como una fuerza que sale de adentro y nos alienta a seguir, a no rendirnos pese a las circunstancias y a vencer nuestros miedos. Tal como dice el libro de Donald Trump: “Never give up” (“Nunca te rindas”).

Siempre van a haber momentos difíciles, momentos y personas que te van a tirar abajo, momentos poco esperanzadores, pero el secreto de todo es la pasión de la perseverancia. Eso va a marcar tu éxito o tu fracaso.

Si vamos a fondo con lo que significa ser una persona perseverante, te vas a dar cuenta que tu carácter tiene que ser transformado. Yo puedo ver como mi carácter día tras día es transformado. De ser un chico tímido, inseguro de sí mismo, con baja autoestima y todo lo que te imagines, mi forma de ser tuvo que adaptarse a las necesidades que se iban presentando para seguir avanzando en mi proyecto de vida. Cada segundo de adversidad y desafíos que pasan por mis ojos, me dan la oportunidad de decidir si quiero que mis sueños se hagan realidad, o tan sólo voy a permitir que se puedan convertir en una pesadilla.

Estoy convencido que la perseverancia es un factor fundamental para comenzar o/y darle continuidad a un proyecto de vida. La perseverancia es la cualidad del éxito. Concentrate en el futuro fruto de tu esfuerzo y no dejés de darle para adelante.

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