La percepción

Es muy común que en nuestra vida de ciudad nos crucemos con muchas personas en la calle que no conocemos. Lo peor es que vas caminando re tranquilo por la vereda y de pronto te viene un recuerdo o alguna vivencia a la cabeza y te hace sonreír a la vista de toda esa gente y, cuando te diste cuenta, ya todos te están mirando y posiblemente pensando que estás loco, que te acaba de dar un beso tu amor platónico o que te causa gracia algo que viste en alguna persona de la calle. La percepción es una realidad humana y la realidad humana está formada por nuestras percepciones. Vos podés pretender conocer a una persona y deducir a corto plazo que es un ser estupendo, pero luego, a través de malas experiencias, comentarios y actitudes repetitivas de comportamiento que observás con el paso del tiempo, concluir que esa persona es hipócrita, falsa y poco confiable, y no es una relación sana para tu vida.


“Si vamos a luchar contra alguna enfermedad, hagámoslo contra la peor de todas: la indiferencia” (Robin Williams en la película “Patch Adams”)

Otra factible percepción es que piensen que sos un loco porque pensás diferente o no vivís bajo parámetros sociales preestablecidos y aceptados por el común denominador de la gente…
Después, vamos analizando y prestamos atención que hay individuos que se sienten constantemente perseguidos y atormentados por la paranoia. Miran a su alrededor y, de pronto ven a un sujeto reírse en la calle que justo lo está mirando y se hacen la película de que es por cómo uno está vestido, por qué le ve su cara fea y graciosa, o algo por el estilo. Agreguemos a esto que, muchas de estas personas, según su apreciación, consideran que son el centro del universo, y todo lo que sucede tiene que ver con éstas y las cosas que éstas realizan.

Por último, no nos olvidemos de aquellas y aquellos prójimos que advierten, correcta o incorrectamente, nuestra indiferencia. Es una de las peores cosas que le pueden pasar a un ser humano: recibir indiferencia. Pero, por lo general, esto es simplemente porque notan alguna reacción irregular e inesperada de parte nuestra hacia ellos/as, y se amargan creyéndose desconsideradas y poco importantes para los demás. A veces se hacen la cabeza por la simple razón de que no saludaste, no contestaste el mensaje a tiempo, no la agregaste como amistad dentro de una red social. Y, no se olviden de quienes no soportan ese interpretado rechazo de parte de alguien y, al estar en un mal momento emocional y sus vidas no tener un fundamento firme, todo termina en un lamentable suicidio.
¡Qué traicioneras pueden ser nuestras mentes!

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