Gente negativa

gente optimista pesimista¡Qué difícil es luchar contra el pesimismo! Te encontrás con un pesimista, luego con otro; les hablás por separado, les hablás en grupo, pero aún así es un virus difícil de curar.
Yo tampoco soy “el dios del optimismo”, pero crecí con la idea de que el optimismo es algo mucho más digno y más conveniente que su antónimo. Y ni hablar de la energía que transmite un sonriente optimista que un gruñón pesimista que ve todo mal, que siempre ve una crítica que no ayuda, que toma malas actitudes justificándose con que le parece que todo está mal y la gran tragedia se aproxima.


En las redes sociales, la verdad, mucho no me caliento. Cuando la gente negativa me viene con sus planteos pesimistas, le sonrío (si es en FB ignoro o pongo likes cordiales) y sigo con la mía. El problema quizás es cuando impactan con su lenguaje corporal estando físicamente en un lugar donde yo considero vital que haya buenas vibras y buena onda la mayor cantidad de tiempo. Y no se trata de ilusiones estúpidas o realistas: se trata de enfrentar conflictos con una buena cara y darle para adelante yendo en pos de una visión.

Todo esto talvez se puede reducir en la siguiente frase: “Tanto el optimista como el pesimista tienen la razón. Sólo que la razón del optimista me gusta más.”

(1) Comentarios

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.