El muro de Berlín: No aprendimos nada

el muro de berlin wall Il di Berlino

Estaba terminando la famosa Guerra Fría. Sin lugar a dudas, un período de casi un siglo de comunismo soviético, sometiendo a la pobreza, llevando a la muerte, y en algunos casos callando y asesinando a los opositores e inocentes. Esto generó que Alemania, dividida entre comunismo y capitalismo, tuviera un mundo, obviamente creado por los comunistas, que separara a los comunistas de un mundo mejor. El muro de Berlín era la brecha que separaba el oscurantismo de un mundo libre, un mundo con mérito, un mundo que promueve la igualdad ante la ley y la diversidad de ideas y de ser.

El muro de Berlín parece que no fue suficiente

Hoy eso se recuerda como un pasado del que aprendimos. Aunque tristemente estos últimos años, con la ayuda de las redes sociales y la tecnología que era para liberarnos, vimos todo lo contrario. Con los mercenarios de los medios masivos de comunicación y el Estado, no paramos de darnos cuenta que no entendimos nada. Si algo tendríamos que haber aprendido es lo que bien dijo Nietzsche, que el Estado es el mayor mentiroso, financiado con el dinero que nos robó.

Estado se llama al más helado de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y dicha mentira es la que se desliza de su boca: “Yo, el Estado, soy el pueblo. “

Friedrich Nietzsche

Lamentablemente, enfatizo, no aprendimos nada. Al día de hoy todo lo que dijo la ciencia es un concepto antiguo que mutó hacia un llamado interés común. Todo lo que diga la ciencia en contra de este nuevo concepto, es censurado y sugerido de no ser compartido. Ya no hay mundo libre. Sólo queda un mundo oprimido por la falta de sentido común. ¿Y qué podemos decir de sentido común, si en las mismas universidades muchos de sus alumnos declaran que existen más de 100 sexos? Me pregunto qué postura pondrá un médico cuando aparezca un paciente diciendo que no es hombre o mujer.

Los derechos constitucionales que garantizaban libertad

La consititución que brindaba libertades y derechos, ya no es más que un manual de permisos que puede ser interrumpido en ocasiones especiales. Eventos que matan menos que muchas otras cosas que ya sufrió la historia. La medicina que tardaba 10 años en enviar un producto al mercado para prevenir resultados inesperados, ahora en asociación con el Gran Mentiroso brinda sus experimentos de forma masiva, cohercitiva e irresponsable. Las consecuencias son inesperadas.

Fin de una historia comienzo de otra

El 9 de noviembre de 1989, el régimen comunista, presionado por miles de manifestantes, decidió otorgar la libertad de movimiento a sus ciudadanos, permitiéndoles viajar al otro lado del muro, permitiendo ver el mundo libre. ¿A qué costo? El costo de ver cómo esas ideas absurdas, sin sentido común, sin ciencia y con carencia de datos se esparciera por la sociedad.

Los cristianos no quieren ir al Cielo

Aún los cristianos que dicen que quieren ir al Cielo, realmente parece que se quieren quedar acá, y muy bien protegidos, tragando gérmenes que su cuerpo expulsó de su boca horas atrás, ya recargados y preparados para entrar nuevamente y arruinar las defensas del tan llamado “templo del Espíritu”. Siguen consumiendo aceite de girasol, maiz, canola y soja, altamente inflamables y cancerígenos, pero no se van a ir con El Señor con la nueva moda inflada. Por supuesto que hay que ser responsable, pero si vamos a ser responsables, seámoslo con cosas más serias y con datos certeros, y no sesgados.

Permitamos que el beneficio de la duda siga existiendo. Y no nos comamos el discurso de los que dicen promulgar el mentiroso bienestar común. Ya tendríamos que saber que ese bienestar está pensado para unos pocos, sólo con ver como la hermosa y funcional mano invisible fue totalmente embarrada de estiercol. El estiercol del Estado que todo lo empobrece, lo arruina, lo sesga, lo adoctrina y lo complica.

¿Aprendimos algo del muro de Berlín?

El muro de Berlín no fue algo que le pasara sólo a Alemania, nos pasó a todos. La pregunta pasados vienta años es: ¿qué aprendimos? ¿El día que cayó el muro, se unificó el mundo o se separó aún más, pero a largo plazo?

Ahora los muros tienen que ser para que los “comunistas” no salten a lo que fue un mundo libre, en vez de que para que los “descertores” se escapen. ¿Curioso, no?

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