El fracaso

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En estos últimos días estuve pensando mucho sobre el fracaso, esa huella que nos queda luego de no llegar al objetivo esperado de algún proyecto.
Vemos como muchas personas quedan muy dolidas y defraudas al ver que el desenlace de sus anhelos no fue como se suponía tenía que ser. Es ahí cuando comienzan una serie de replanteos, tales como quiénes somos, cuál es mi realidad, podré alcanzar mis sueños, encontraré al amor de mi vida, etc., y los más sencillo es desanimarnos.

Después de ver, analizar y crear mentalmente una hoja de situación de nuestros fracasos es cuando nos toca decidir si vamos a continuar intentando o es el momento de rendirse.
Acerca de esto, recuerdo algo que siempre cuenta Donald Trump, una persona que admiro y me inspira muchísimo, que habla sobre una persona que comenzó una empresa y le puso 1Up y fracasó, luego intentó con 2Up y fracasó, y así siguió hasta que llegó a 6Up y ahí se rindió. Este individuo se cansó de fracasar, pero, es una lástima, porque si hubiera continuado hasta 7Up hubiera experimentado el éxito que tanto esperaba.
Es muy común en nosotros el no perseverar o rendirnos un minuto antes de llegar a destino. Esto puede ser porque creemos que no alcanza con tener pasión o con intentarlo. Pensamos que es cuestión de suerte, que no estás destinado a algo importante. Personalmente, yo no creo en la suerte y, partiendo de ahí, el destino lo considero algo muy relativo. Para mí, la suerte es la filosofía ignorante del mediocre. Si algo no funciona, quizás tan sólo significa que necesitamos planificar mejor y diferente, tener más pasión por lo que hacemos, capacitarnos, entre otras cosas.
El fracaso es una nueva oportunidad; ésta te puede permitir crecer, desarrollar tu potencial, “matar mitos”, aprender de los errores, redescubrir  nuestro propósito en esta forma de existencia y conocernos mejor a nosotros mismos.

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