Ausencias que te empujan

pasar la antorcha liderazgo

Creo que parte de la evolución de los roles que uno cumple en la vida es preparar a tus sucesores. A veces tan sólo alcanza con dejar que éstos se puedan involucrar en lo que vos estás haciendo; en el aura o atmósfera donde vos te movés. Y como ejemplo de esto, puedo pensar en lo bíblico con Moisés y su sucesor, Josué, todo el tiempo detrás suyo y viendo cómo lideraba a la gente y todo lo que ocurría, o en el caso empresarial, Bill Gates con Steve Ballmer, el actual CEO de Microsoft, que estuvo siendo la mano derecha de Gates por mucho tiempo y además fue uno de los primeros 30 empleados de la compañía.

La semana pasada aprendí que, en muchas ocasiones, la ausencia es una excelente manera de forzar a que otros se levanten. Que se levanten esas personas que estaban al lado tuyo, atrás tuyo, y consciente o inconscientemente estaban esperando su oportunidad; personas que hasta talvez vos vistes su potencial y en algún momento les distes una palabra de ánimo para que ese anhelo en ellos permanezca.


Me gusta pensar que el liderazgo tiene que ver con dar un paso adelante, influenciar a la gente y ver el potencial de los que están a tu alrededor. Va más allá de actividades, de reuniones, de objetivos. Y por sobre muchas cosas, lo interesante es que del nivel de tu influencia y del descubrimiento de potencial que puedas hacer de cada individuo que te rodea, tendrá impacto sobre quienes, el día de mañana, tengan la oportunidad de ocupar tu lugar.

 

Es vital tener en cuenta que en algún momento hay que pasarle la antorcha a otra persona.

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